La implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), cuya implantación está prevista como máximo para el 26 de noviembre de 2026 debe partir del reconocimiento de la singularidad operativa de la hostelería. Hostelería de España defiende que en el consumo en el propio establecimiento, el envase se abre y se consume en el local, permaneciendo en todo momento bajo el control del operador hostelero y se canaliza posteriormente hacia su gestor o distribuidor. Esta realidad justifica que el consumo en hostelería quede exceptuado del sistema de depósito que obliga a abonar un depósito en el momento de la compra de la bebida envasada, contemplado para retail y consumo en hogar, como contempla el artículo 50.3 del Reglamento (UE) 2025/40, que prevé expresamente la posibilidad de eximir el canal HORECA del cobro de depósito para el consumo en local.
Hostelería de España reclama que esta diferenciación quede recogida de forma expresa en el desarrollo normativo y operativo del sistema. La excepción del consumo en local no supone una menor implicación ambiental del sector, sino el reconocimiento de un circuito profesional que ya garantiza la recogida y gestión de los envases sin necesidad de cobrar y devolver un depósito al cliente. Aplicar a estos consumos las mismas obligaciones que al comercio minorista o a los hogares introduciría una carga administrativa innecesaria y no aportaría mejoras reales a la trazabilidad.
Esta circunstancia refuerza la necesidad de diferenciar el consumo en local de delivery y takeaway, modalidades en las que el envase abandona el establecimiento y sí debe integrarse en el régimen general del SDDR.
El alcance material del SDDR en la hostelería debe analizarse, además, atendiendo a la composición real de los envases utilizados por el sector. En el consumo en sala, la presencia de botellas de plástico es anecdótica y marginal frente al vidrio, el material de mayor uso en la hostelería y que cuenta con circuitos profesionales de recogida y reciclaje ya consolidados. Un solo establecimiento hostelero genera de media 23 envases de vidrio al día, frente a los 0,5 envases diarios de un hogar, lo que equivale al volumen generado por 46 hogares. En términos agregados, el canal hostelero genera cerca del 50 % de los residuos de envases de vidrio de un solo uso que se ponen en el mercado nacional. Estos datos acreditan tanto la dimensión de la aportación del sector como su experiencia en la gestión controlada de grandes volúmenes de envases.
Por tanto, no resulta proporcionado trasladar al conjunto de bares y restaurantes un sistema activado por el incumplimiento de los objetivos de recogida separada de botellas de plástico cuando esta fracción tiene una incidencia muy limitada en su operativa ordinaria.
Recogida voluntaria y punto de retorno social
La excepción del consumo en local debe ir acompañada de un principio igualmente claro: los establecimientos hosteleros no pueden quedar obligados a recibir envases procedentes de consumos ajenos a su actividad. La recogida de envases de la ciudadanía en establecimientos de hostelería debe ser siempre voluntaria. Precisamente desde esa voluntariedad, la capilaridad del sector puede aportar un valor añadido al SDDR mediante la figura del «punto de retorno social»: establecimientos que decidan adherirse para facilitar la devolución allí donde la red convencional resulte insuficiente, especialmente en el medio rural, pequeños municipios y áreas sin alternativas de proximidad.
Esta colaboración debe formalizarse mediante adhesión expresa, compensación económica por parte del operador del sistema y cobertura de los costes de espacio, personal, almacenamiento, gestión y equipamiento. Así, el punto de retorno social se configura como una aportación voluntaria de la hostelería al interés general, no como una obligación añadida para autónomos y microempresas. El modelo permitiría ampliar la accesibilidad del SDDR, fortalecer la cohesión territorial y aprovechar establecimientos que ya son espacios de referencia para la vida social de barrios y municipios.
Logística inversa: aprovechar una red que ya funciona
Junto a esta propuesta, el sector plantea aprovechar la cadena de distribución propia del canal HORECA como red de logística inversa. Los distribuidores que realizan entregas periódicas a los establecimientos pueden recoger simultáneamente los envases vacíos, con las garantías de trazabilidad que se establezcan. De este modo se evita duplicar recorridos, se optimizan recursos y se facilita una recogida eficiente sin trasladar costes adicionales ni exigencias de infraestructura a los negocios.
Un llamamiento a diseñar el sistema con el sector
Hostelería de España apoya un SDDR eficaz y proporcionado, basado en cuatro principios: excepción del depósito para el consumo en local con la excepción delivery y takeaway; aprovechamiento de la logística inversa a través de los distribuidores; y reconocimiento de una recogida voluntaria mediante puntos de retorno social debidamente compensados.
El sector pide participar desde el inicio en el diseño operativo y en las pruebas de implantación para asegurar un modelo viable, trazable y sencillo. Reconocer su singularidad evita imponer obligaciones ineficientes al consumo en sala y, al mismo tiempo, permite movilizar de forma voluntaria una infraestructura social que puede acercar el retorno de envases a cada barrio, pueblo y destino turístico.

