Competur, la alianza por un turismo más competitivo formada por Hostelería de España (CEHE), la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) y Cerveceros de España, ha manifestado su rechazo firme ante la insistencia de la Comisión Europea de solicitar al Gobierno de España un incremento del IVA a la hostelería, pasando del tipo reducido actual del 10% al general del 21%.
La propuesta de la Comisión, realizada de forma recurrente desde Bruselas, refleja una falta de visión y estrategia desde el Ejecutivo comunitario. “La Comisión Europea plantea la misma medida año tras año de forma automatizada, independientemente de la coyuntura económica del país o de los niveles de ingresos fiscales del Estado. El turismo y la hostelería actúan como potentes tractores del empleo y de la actividad de multitud de sectores de toda la cadena, como el agroalimentario, además de ser una herramienta indispensable para fijar población y generar oportunidades en las zonas rurales más envejecidas y despobladas de la geografía española”, ha señalado Emilio Gallego, secretario general de Hostelería de España.
Un golpe directo al consumo nacional y a las familias
El sector advierte que la implantación de esta medida llegaría en un momento especialmente vulnerable para el mercado interno. Los datos del INE del primer trimestre de 2026 reflejan síntomas de fatiga, con un descenso del 0,4% en términos de producción en volumen (extrayendo el efecto inflacionista de los precios), con caídas del -0,3% en restauración y del -0,6% en alojamiento.
A esto se suma un efecto directo sobre los precios. El IVA es un impuesto que se traslada en gran medida al consumidor final: pasar del 10% al 21% encarecería de golpe el ticket en bares, restaurantes y alojamientos, trasladando una nueva subida a los hogares justo después de un ciclo inflacionista intenso y de imposiciones de tasas turísticas por parte de ayuntamientos y comunidades autónomas. No es el momento de pedir al consumidor que absorba otro encarecimiento, ni a un sector con márgenes ya tensionados que asuma un nuevo incremento de costes.
Lejos de equilibrar las cuentas, elevar el IVA al 21% funcionaría como un impuesto directo al bienestar de los ciudadanos. La medida se traduciría en una drástica penalización al consumo de las familias españolas, limitando aún más su capacidad de disfrute, y supondría un esfuerzo económico añadido a la hora de mantener su gasto en ocio. Esta subida lastraría la demanda nacional justo cuando la pérdida de renta disponible y el aumento de los costes de producción ya condicionan fuertemente los presupuestos de los hogares.
En palabras de Gallego, “la hostelería no es solo un indicador económico, es Marca España y una parte indisoluble de nuestra cultura y de nuestra forma de socializar. Elevar el IVA al 21% supondría un impacto severo sobre la competitividad de nuestro turismo y, sobre todo, un castigo fiscal injusto al bolsillo de las familias españolas, dificultando su acceso a un modelo de vida y convivencia que nos define como país. Instamos al Gobierno a pronunciarse con total claridad en contra de esta propuesta y a defender el tejido empresarial que sostiene el día a día de nuestros barrios y pueblos”.
Un pacto histórico y territorial en riesgo
Competur recuerda que el IVA reducido de la hostelería constituye un derecho histórico para España, instituido en 1986 durante el proceso de adhesión a las Comunidades Europeas. Se trata de un pacto estratégico concebido para compensar los sacrificios exigidos entonces a los sectores industrial, agrario y pesquero, cediendo al turismo el rol de gran motor de riqueza. Renunciar a este equilibrio erosionaría la competitividad de España frente a competidores internacionales globales.
“Es preocupante que la Unión Europea siempre piense que para arreglar los problemas hay que subir la carga fiscal. En ocasiones anteriores en países como Irlanda, Portugal y Chipre se establecieron políticas de bajada del IVA a la hostelería para potenciar el consumo y la recaudación final. La mayoría de nuestros países competidores de nuestro entorno tienen tasas de IVA inferiores a España y abandonar los tipos reducidos supondría un castigo a los visitantes extranjeros que repercutirá directamente en la demanda y en el resto de ingresos de todos los subsectores que arrastran la actividad turística”, señalan desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).
Por otra parte, la recomendación de la Comisión Europea pasa por alto la compleja arquitectura fiscal de la hostelería en España. Bares, restaurantes y alojamientos ya soportan una elevada carga de fiscalidad local y autonómica en forma de tasas que no afectan a otros sectores de la economía. Una contracción de la demanda provocada por el endurecimiento del IVA reduciría la actividad económica global, generando un efecto rebote que disminuiría los ingresos de las corporaciones locales y de las comunidades autónomas, dañando el equilibrio territorial.
Por todo ello, Competur solicita formalmente al Gobierno un rechazo público firme y argumentado frente a las pretensiones de Bruselas, salvaguardando un sector estratégico que dinamiza la economía, cohesiona el territorio y asegura la sostenibilidad social de la ciudadanía.
Competur destaca que la hostelería no es un sector al que penalizar, sino uno al que cuidar. Es símbolo de convivencia, el lugar donde se tejen los encuentros que dan forma a nuestra manera de vivir y de relacionarnos. Proteger e impulsar la hostelería es proteger una parte de lo que somos como país: por eso, más que gravarla, conviene acompañarla como el activo estratégico, económico y cultural que representa para España.

